¿DÓNDE ESTÁN LOS CÚMULOS ABIERTOS? 

Miguel Gilarte

El Universo a gran escala no es difícil de entender hoy día, así como las estructuras que lo integran y leyes que lo rigen. Los cúmulos globulares giran alrededor y por fuera de la estructura principal de nuestra Galaxia, mientras que los cúmulos abiertos se desenvuelven en su interior ayudando a formar junto a las nebulosas y otras estrellas jóvenes individuales, los brazos espirales.

Ésta parece ser una ley que se puede resumir a grandes rasgos diciendo que: todo aquello que sea de una edad avanzada, permanece alrededor y fuera de la Galaxia en forma de estrellas rojas y en el interior de los cúmulos globulares o bien en el centro de la Galaxia formando el bulbo y el núcleo. Por otro lado, todo lo que sea joven aportará material para la construcción de los brazos espirales: el disco, mientras que el halo acoge a cúmulos globulares y la mayoría de estrellas rojas y por lo tanto viejas.

Los cúmulos abiertos están en una fase de su vida temprana que en muchos casos es infantil o incluso “ de parto “. Según esto, que parece ser una ley, no hay más remedio que localizar a los cúmulos abiertos en los brazos espirales.

Si pudiéramos salir de la Galaxia y verla de canto, notaríamos cómo los cúmulos abiertos se distribuyen a todo lo largo del plano y solamente interrumpido por el bulbo galáctico. El espesor máximo que alcanza la Galaxia en el bulbo es de 10.000 años-luz y a medida que nos separamos de él hacia las zonas periféricas, el espesor disminuye hasta un mínimo de 2.000 años.luz.

Como antes se comentó, es raro toparnos con cúmulos fuera del disco, pero los hay en una despreciable minoría y algunos de estos parecen que se encuentran en una situación entre abiertos y globulares. El caso más conocido, es el de NGC 188, visible con modestos telescopios en la constelación circumpolar y boreal de Cefeo (Cepheus) a una distancia de 5.000 años-luz del Sol ( muy distante ) y a una latitud galáctica de +22,47º ( bastante alejado y por encima del plano).

 

 

La latitud galáctica es indicativo de la proximidad o lejanía de cualquier objeto al centro del plano de la Galaxia, que la divide en dos mitades iguales. Los cúmulos abiertos se encuentran por lo general a latitudes iguales o similares a los 0º que corresponde exactamente con el plano o ecuador. Mientras más alta (signo +) o más baja (signo -) sea la latitud, más alejado se encontrará el objeto del plano de la Galaxia. Lo cierto es que estadísticamente es difícil localizar un cúmulo abierto a más de 10º de latitud norte o sur.

Los cúmulos abiertos siempre han sido buenos indicadores para averiguar con certeza la situación del plano de la Galaxia junto a las novas, la radiación de 21,1 cm, las regiones H II y otros factores. También sabemos gracias a los cúmulos, que en las inmediaciones del Sol, el grueso del disco galáctico es de 2.000 años-luz, es decir, que los cúmulos más alejados hacia el norte o hacia el sur, con centro en el Sol, deben estar a una distancia no superior a los 1.000 años-luz. Ejemplos claros son el cúmulo Mel 111, más conocido como Cabellera de Berenice, situado a 260 años-luz del Sol y a una latitud galáctica de +84,0º. El cúmulo de la Osa Mayor, el más próximo al Sol (a 75 años-luz de nuestra estrella) y al norte del ecuador galáctico.

Son estos cúmulos (los situados muy al norte o muy al sur del Sol) los únicos que no se proyectan sobre la cinta galáctica. Cuando hablo de cinta galáctica, me refiero a la franja lechosa que vemos cruzar sobre nuestra cabeza de norte a sur en los cielos del verano o en menor medida durante el invierno. La inmensa mayoría de los cúmulos abiertos lo debemos buscar en el interior de esta cinta galáctica o en sus inmediaciones. Pero un puñado de ellos, están muy alejados de ella en apariencia y se contemplan durante la primavera o el otoño.

Más adelante se presentan tres dibujos para situar a los cúmulos abiertos En el primero podremos apreciar la Galaxia vista de frente, en el segundo, la Galaxia vista de canto y en el tercero la distribución general de los cúmulos abiertos en la Galaxia. Notemos en el dibujo de la página siguiente que si observamos desde la posición del Sol hacia el centro de la Galaxia, los cúmulos se amontonan, mientras que si miramos hacia el norte o hacia el sur, disminuyen por el menor espesor de la Vía Láctea. Compárese los 28.000 años-luz que hay desde el Sol hasta el centro de la Galaxia y los 1.000 años-luz que hay al norte y sur del Sol.

Cuando miramos en dirección norte o sur con respecto al ecuador galáctico, vemos galaxias, pero es posible ver algún que otro cúmulo en este pequeño espesor de 1.000 años-luz al norte y al sur de Virgo. Son cúmulos cercanos, inmediatamente al norte o al sur del Sol. Son por lo tanto cúmulos que se localizan aparentemente muy lejos de la franja de la Vía Láctea cuando miramos hacia el cielo. Evidentemente están dentro de esta franja, pero por su posición con respecto al Sol, los vemos como si estuvieran fuera.

Los cúmulos más cercanos al polo norte galáctico que más llaman la atención por su brillo y amplitud en el cielo, son el de la Cabellera de Berenice y el de la Osa Mayor del que volveremos a hablar en otro capítulo. Cerca del polo sur de la Galaxia, podemos contemplar otro cúmulo abierto brillante ( magnitud 4,5 ) de 90’ de amplitud, compuesto por una treintena de estrellas cuyo componente más brillante es z del Escultor y su distancia de 815 años-luz. Se puede buscar en las coordenadas celestes de 00h 04,3m - 29º 56’.

 

 

 

Ante estos ejemplos, es evidente que los cúmulos abiertos alejados en apariencia del ecuador galáctico o lo que es lo mismo, de la franja de la Vía Láctea cuando salimos a observar en el verano o en el invierno, se sitúan a corta distancia real con respecto al Sol.

El centro de la Galaxia se ha tomado como punto de referencia en el que está localizada la latitud galáctica 0º. A lo largo de la longitud galáctica y en todo su recorrido de 360º y no muy desplazados de esta línea en latitud norte o sur, se agrupan los cúmulos abiertos. Esta línea imaginaria o ecuador galáctico, pasa por las constelaciones de:

Sagitario ( de 0º a 14º ), Cola de Serpiente ( de 14º a 17º ), Escudo ( de 17º a 28º ), Aguila ( de 28º a 35º ), Cola de Serpiente ( de 35º a 36º ), Aguila ( de 36º a 51º ), Flecha ( de 51º a 54º ), Zorra ( de 54º a 66º ), Cisne ( de 66º a 100º ), Cefeo ( de 100º a 111º ), Casiopea ( de 111º a 141º ), Pegaso ( de 141º a 141º ), Jirafa ( de 141º a 149º ), Perseo ( de 149º a 161º ), Cochero ( de 161º a 180º ), Tauro ( de 180º a 186º ), Géminis ( de 186º a 188º ), Orión ( de 188º a 199º ), Unicornio ( de 199º a 225º ), Can Mayor ( de 225º a 232º ), Popa ( de 232º a 257º ), Vela ( de 257º a 283º ), Carina ( de 283º a 292º ), Centauro ( de 292º a 296º ), Cruz del Sur ( de 296º a 303º ), Centauro ( de 303º a 316º ), Compás ( de 316º a 323º ), Escuadra ( de 323º a 336º ), Altar ( de 336º a 339º ), Escorpión ( de 339º a 358º ), Ofiuco ( de 358º a 359º ) y Sagitario, de 359º a 0º ).

Por todas las constelaciones citadas y en la medida que el número de grados en longitud galáctica indica, pasa la franja de la Vía Láctea, por ello es casi estricto, que todos los cúmulos abiertos ( salvo casos contados como el de la Cabellera de Berenice, la Osa Mayor y otros pocos ) se encuentren inmerso en éstas. De los 1.009 cúmulos

abiertos catalogados, menos de un 10% se hallan fuera de la franja de la Vía Láctea, aunque repito que todos están dentro, pero el efecto de perspectiva nos hace ver a unos pocos alejados de ésta.

En el dibujo de abajo, vemos la galaxia vista de frente. Apreciamos cómo el camino desde el Sol (punto negro intenso) hasta el centro de la Galaxia, es de 28.000 años-luz, por ello en el verano la franja de la Vía Láctea es mucho más visible y hermosa. Durante el verano, la Tierra está orientada hacia el centro de la Galaxia, en dirección a la constelación de Sagitario. En el invierno, la Tierra mira en dirección contraria, en dirección a las constelaciones de Auriga (Aur-Cochero) y Tauro (Tau-el Toro). Hay ahora menos camino desde el Sol, hasta el exterior de la Vía Láctea (22.000 a.l.), por ello durante esta estación, la franja de la Vía Láctea es menos intensa que en el verano.

 

 

En primavera miramos hacia la posición del lector, con lo que sólo hay que atravesar el delgado espesor galáctico y en dirección a la constelación de la Cabellera de Berenice. En otoño miramos en posición contraria, como si mirásemos al interior de este libro; o desde la posición del Sol a la constelación de Escultor.